lunes, 21 de mayo de 2007

Asunto: A vivir que son dos días.

Hoy me acerqué a tu mail con actitud de “Buenos Días.” Me dio risa pero más que nada mucho frío. Lo leí dos veces porque la primera sólo pude ojearlo aún dormida. Después me concentré en las direcciones del From buscando algunos cómplices, pero encontré muchos contactos nuevos. Te entiendo, hay que poblar la patagonia!
Otro finde más a punto de pasar y yo en deuda...creo que fue hace dos o tres que prometí un mail larguísimo de esos que escribía antes. El viernes volví caminando tarde a casa y me acordé cuando salimos a pasear un perro invisible una noche, admito pensé en escribirte. Pero tenía las manos pegoteadas con plasticota y demasiada sensación del deber cumplido.
Sábado me levanté temprano, es verdad sin embargo cuando me quise acordar estaba enfrente de un viejo sacado de bonanza, con pañuelito al cuello y bolso del BAFICI. Tuve un rato como para rememorar la historia que fue furor ese cuatrimestre. (Un alumno que lo vio baldeando la vereda en jogging o algo por el estilo). Lo imagine en una entrevista con Ñ y sentado frente al televisor viendo ET. (Bendita la asociación.) A su lado, un tipejo tan común que resultaba extraño. Estuve toda la mesa intentando adivinar qué lo emociona, qué lo enoja o conmueve. Al parecer las frases infelices aunque no estoy del todo segura porque inmediatamente le quitó la palabra Ben Cartwright.
Cuando salí del edificio yo no era más yo, ahora en palabras del estanciero tenía igual responsabilidad que un cirujano. Ojalá algún día mis palabras sean tan punzantes como para abrir a alguien en dos y justificar su sermón de media hora.
Almuerzo no way! Mientras hundía la cuchara en el yogurt para que los copos buceen me pregunté cómo carajo hará Araceli para mantener tanta carne con un fucking yogur.
Tipo cuatro o´clock estaba involucrada en una charla sobre mutaciones, romanticismo y animales alados. Ok, no será como tus conversaciones sobre el aborto y comida hidrogena en compañía de un israelí, un yanqui, un londinense, pero quien me quita lo bailao.
Hablando de eso en un acto de coraje volví a las botas de los quince, 5 centímetros de taco y comprobé que con el tiempo sientan mejor. Son las mimas de Chocolate y están hechas mierda (Se dice “curtidas, animal”).
Hoy cuando me levanté desde la cama vi el reflejo naranja en el techo de enfrente, me di cuenta que había perdido desayuno, almuerzo y merienda. Luego ya sabés, leí tu mail y te imagine realmente con el barril de cerveza colgado. Acumulé tantas novedades pendientes que no me dió para escribirte. Me están gustando cada vez más los domingos.
Si querés te prendo la vela con forma de gato. Espero que hayas sobrevivido a la abstinencia y que el próximo mail tenga el vértigo al que me tenés acostumbrada de un año a esta parte. A vivir que son dos días (bueh, día y medio)
Saludos al gerente,
Atte
Laly

1 comentario:

Anónimo dijo...

Just a little comment my dearest:

en cuanto a lo de la señora Gonzalez te diré que la he visto entrándole al corderito patagónico sin si quiera recordar la desnutrición en Tucumán.
Domingo?, acaso eso no era el nombre de un procer Argentino... whatever, quizás hoy haya pasado a ser ese periodo de tiempo que no puedo terminar de sentir vivirlo... do u undestand what i mean?.