sábado, 21 de febrero de 2009
POPURRI

Llega a mitad de cuadra a mano derecha y atraviesa una obra en construcción que parece adelantar mucho más que ella. Esquiva un montículo de cemento seco en forma de volcán y mete su pie en la arena que se cuela entre los dedos por debajo de las uñas. La atención va de la cola a su pie que se agita por el aire. Se da cuenta que dejó la obra atrás cuando suena un silbido.
Vuelve a cruzar la calle sin mirar y cada vez queda menos. En su afán de colaborar con las piernas da brazadas que encuentran un poco de resistencia en las gotas de lluvia. A esta altura esta empapada y a menos de una cuadra y media. Se siente aliviada porque las gotas se dispersan en la capota que conforman las ramas de los palos borracho a su alrededor. Hay mucho olor, a todo. Baja la mirada en busca de respuestas, le cuesta divisar los pies untados con barro y flores rosas en descomposición. Agudiza más su mirada y ve justo el momento en que su pie izquierdo resbala arrastrando al cuerpo consigo. De repente siente el impacto y las gotas de lluvia entran en sus ojos.
Por la calle un ciclista ve la escena y salta a la vereda para socorrerla. Las bolsas de Coto en sus pies le restan presión en sus zancadas. Pero al fin llega y se zambulle sin pensarlo dentro del vestido que empieza a devorarla. Las manos desesperadas agarran pedazos de carne a tientas. Un rollo, un muslo, una teta, hasta que por fin da con los brazos y tironea hacia fuera. El vestido lo enrolla pero el toma la bombacha como referencia para no perderse. De pronto, un ruido seco y salen del vestido volando. La mujer cae con todo su peso en el cuerpo de él. Ella está inconciente pero el vestido yace muerto entre flores de palo borracho pisoteadas en el suelo.
domingo, 8 de febrero de 2009
Estado de coma

Caminó hasta la punta del muelle donde se paró con los brazos en jarra. Una ráfaga de viento pasó por el espacio entre sus brazos de asas. Con el traje de neoprene puesto hasta la mitad, parece un superhéroe que arribó a su hogar luego de cumplir su deber.
– Desconectá el teléfono, por favor – le dice a su mujer mientras chequea la profundidad de sus entradas en el espejo del paragüero. – Hoy quiero dormir todo de un tirón.
Mientras tanto en el muelle, el hombre baja las escaleras a su derecha con sumo cuidado de no tropezar enredado en las mangas colgantes. Brotan en su espalda lagunas de transpiración que descienden en correntada hasta empaparle la cola. Vuelve a pararse con los brazos en jarra, esta vez en la tarima flotante, y le dedica una mirada a la posteridad. Luego se mete por completo en el traje y sube el cierre tironeando la correa con el brazo derecho. Para que se deslice mejor deja caer el mentón hacia delante con los ojos cerrados. Al abrirlos ve en su sombra la de un ahorcado.
Levanta la mirada al horizonte y contrarresta la náusea con bocanadas de aire. Antes de ayer se detuvo en la costa a orillas de un pescador que sacaba del anzuelo a su presa. El animal estuvo más de 4 segundos haciendo movimientos espasmódicos con su boca antes de morir. Pero él pudo detener a tiempo la asociación. Entonces saltó y cayó en cuenta de que la profundidad que lo asechaba era mucho mayor de lo que pensaba.
Desapareció cubierto por el azul esmeralda del paisaje y de la vista de los pescadores que llegaban a la punta del muelle un metro y medio más arriba.
-Viste, el pronóstico de hoy?...- dice el canoso al otro.
- Más bien reservado.
Mientras él nada. Cubierto por el traje olvida las imágenes de la vida que ha dejado atrás. Se desplaza en un tiempo que lo envuelve como un chorro de leche condensada. Una pausa en el relato incesante de su vida, un respiro hasta una oración que vendrá.
lunes, 22 de diciembre de 2008
domingo, 21 de diciembre de 2008
LA CONTINUIDAD DE LOS PARQUES


La primera vez que entré al lugar terminaba el verano y en la piel tenía olor a playa. A pesar de las duchas que había tomado en el último tiempo, no había jabón que sacara el olor a arena caliente y bronceador de envase marrón. El olor a verano tarda tantas semanas como uno quede prendado a él y en mí esto puede ser un gran tiempo.
Al lugar entré tras rebotar unas cuantas veces contra la puerta de chapa convencida iba a ceder, el cansancio dio paso a la sutileza necesaria para abrirla. Parecía la casa de un cuento de enigmas que leía de chica tan asustada como ahora. El garaje estaba oscuro y lleno de papeles húmedos en las paredes. Y sin embargo el olor a humedad no podía opacar el olor a arena que se desprendía de mis brazos latiendo al costado del cuerpo.
Parada en el hall vino a recibirme un gato negro fácilmente asociable con el de Alicia. Que en realidad era rallado; que en realidad era invisible. Detrás de sí deja al pasar la puerta al patio entreabierta. Me asomo y quedo extasiada. Al menos, por esta imagen valía la pena haber llegado.
Esa sensación se repetía cada vez. Sentada en la butaca, mirando como el tiempo se enredaba en las paredes. Nunca el patio pasó inadvertido aún cuando fuera uno el que pasara corriendo por él. Parecía que el tiempo estaba condensado.
Hoy me desperté al bajar de un micro. Con esa sensación de sueño que sucedió en tránsito por una ruta y sentí ese olor a verano. Y nuevamente me despierto por segunda vez en el día en un banco duro de plaza; miro alrededor y reconozco cada uno de los árboles, el tiempo habitado. Los cimientos del patio se asoman por debajo de la tierra que los convirtió en parque. En esta que es mi casa desde hace más de diez año revivo la sensación de haber llegado. La misma que me invadió en otro lugar.
martes, 16 de diciembre de 2008
viernes, 12 de diciembre de 2008
Infragantti

Ella mientras tanto cubierta por una sonrisa increíble mira, desenvuelta y con un desparpajo que hace de la situación más irrisorias un dato anecdótico. Incluso su muerte.
domingo, 30 de noviembre de 2008
martes, 25 de noviembre de 2008
martes, 18 de noviembre de 2008
viernes, 14 de noviembre de 2008
LA PERLA
Es octubre y camino por la vereda en sentido contrario de los autos que emanan música y gases. Sin embargo se respira un aire dulzón como de flor de tilo en estado de putrefacción junto al cordón de la vereda; me lo figuro como el perfume barato que describen los autores del policial negro. Son las siete de la tarde en la ciudad de cuadratura perfecta y termina un día más dentro de tantos otros que se asemejan, pero la sangre circula con una sutil frescura de menta. Aún está caluroso y a cierta distancia la avenida que parte al medio la ciudad está abierta como invitando a su paso; la ciudad se pone muy puta con la primavera.
Algo en su jovialidad prostibularia invita a la noche, el ruido y el alcohol. De las puertas tamaño xls se descuelgan estudiantes primer año con las alpargatas hechas girones. Birra en mano, el pelo crecido y la barba cubriendo un blanco libro en su piel. Me imagino que sus suspiros huelen a tabaco y mate; aroma de final.
Todo en esta, una de mis dos ciudades, me remite a un gran escenario lleno de personajes de cartón y tempera. A figurita repetida y comedia de enredos. A comedia juvenil de montaje barato y actores treintañeros en roles adolescentes. Y la verdad que me encanta.
En esta, la otra de mis ciudades, entrar por la puerta trasera no es una gran idea. La rotonda de constitución en su oscuridad amenaza con su vocación de escenario de violación furtiva. A medida que el taxi avanza las luces de neón de los bares mezcladas con las cruces gigantes y verdes de las farmacias me ensueñan con un las Vegas de cartón pintado. Y no puedo en todo el viaje dejar de ver los fantasmas de las cosas que ya no están. Terrabusi, la vaca milka, el Enterprise, el Enterprise…
De día el sol te come la cabeza y con rigor marcial te sacude en la cama un mazazo a la nuca. El calor se cuela por las hendijas y te cambia el uniforme de la rutina. No hay una sola palmera que haya quedado viva pero el tiempo tiene una calidad División Miami que espanta. La gente se pone el liencillo y abona a los colores claros amalgamados con sus pieles dispuestas al bronceado de propaganda. Es octubre y reina un aire de vale todo en esta ciudad costera. Las calles se llenan de marplatenses que las recorren para en otoño ser olvidadas. Sonríen de cara al sol y ventilan la ropa de verano con moho y naftalina. Acá ya estalló el verano pero los medios no se anoticiaron. En el fondo tienen la verdad revelada y disfrutan por anticipado. En verano no tendrás vacaciones, pero simularas relajo; no serás turista pero pagarás como tal.
miércoles, 12 de noviembre de 2008
La mejor excusa de todas para el faltazo!
mientras muerdo el limón
de un gin tonic usado... en tu cadera
jueves, 6 de noviembre de 2008
Últimas funciones

9 y 16 de noviembre
20.30hs.
En el Galpón de Encomiendas y Equipajes. (18 esq 71)
Interpretes: Daniela Camezzana, Delia Aguinaga, Eray Arce, Luciana Lima, Lucía Savloff
Música Original: Diego Madoery
Vestuario: Damián Novellino
Iluminación: Lucia Otaño, Daniela Valenzuela
Dirección: Laura Valencia
"Dibujado en el agua me parece ver el inexplicable espectáculo que ha sido la vida" es una obra en el sentido estricto de la palabra. Se construyó con el tiempo, entremezclando materiales, trazando planos. Preguntándose Hasta dónde.
Hasta dónde la danza; hasta dónde el teatro. Explorando en el movimiento el límite de cada uno de los lenguajes. Dónde se rozan se unen, se frotan, colapsan.
Hasta dónde el espacio, inspeccionando hasta último milímetro de un galpón en continuo movimiento. Hasta dónde la piel, el cemento.
Hasta dónde la obstinación, el querer, el amor, el deseo.
Hasta dónde la prepotencia de entender, sin saber qué siento.
Hasta dónde la propuesta y hasta dónde el espectador.
Hasta dónde yo, hasta dónde vos y fundamentalmente nosotros.
Hasta donde una obra de danza teatro en La Plata. En primavera, templada y agua.
producción: PÁJARO CAZADOR DE ESTRELLAS
domingo, 2 de noviembre de 2008
Pensamientos ligeros
con varios discos en la guantera,
Me gustaría ser matarife para punzar carne viva sin culpa
en completa indiferencia,
Me gustaría ser menos realista para no asumir mis actos fallidos,
Me gustaría ser mosca para ser estúpidamente perseverante,
Me gustaría ser buena jugando al fútbol para merecer el respeto de jugadores de fútbol cinco,
Me gustaría ser vestuarista de canal argentino para abolir volados y lunares de los noticieros argentinos,
Me gustaría ser snob para que me nombre personajes de la farándula y no tener que fingir desconcierto,
Me gustaría ser más superficial para que el peluquero no me diga que seguramente ya enganche algo para andar tan desaliñada como despreocupada al respecto.













